La tercera etapa de la París-Niza 2026 consistió en una contrarreloj por equipos de 23,5 kilómetros. Este formato servía como una importante prueba de fuerza antes de una etapa de formato similar que abrirá el Tour de Francia 2026.
Los organizadores introdujeron una novedad en la configuración tradicional, determinando el resultado en función del tiempo del mejor ciclista de cada equipo. Para la clasificación general, a los ciclistas que cruzaban la meta junto con el primer corredor de su equipo se les asignaba el mismo tiempo.
El objetivo de estas innovaciones era potenciar la lucha táctica, combinando el trabajo colectivo con la destreza individual.
